Un colosal volcán submarino en el Pacífico Sur podría haber revelado una sorprendente nueva arma contra el cambio climático. Tras la erupción de 2022 del Hunga Tonga–Hunga Ha’apai, los científicos detectaron enormes cantidades de formaldehído en la atmósfera, una señal reveladora de que el metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes del planeta, estaba siendo destruido. Ahora los investigadores creen que la ceniza volcánica, mezclada con agua de mar salada y la luz solar, creó partículas reactivas de cloro que “limpiaron” eficazmente parte del metano liberado por la propia erupción.
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