Mucho antes de que el aumento del nivel del mar engullera Doggerland bajo el mar del Norte, este paisaje perdido pudo haber sido un refugio sorprendentemente frondoso y favorable para la vida. Nuevas pruebas de ADN revelan que allí ya prosperaban bosques de roble, olmo y avellano hace más de 16.000 años, miles de años antes de lo que los científicos creían posible. Aún más asombroso, los investigadores detectaron rastros de una especie de árbol que se pensaba que había desaparecido de la región hace cientos de miles de años.
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