Un colosal sistema de acantilados creado cuando el supercontinente Rodinia se fragmentó podría haber dejado expuesto el corazón del Gran Cañón casi mil millones de años antes de que el río Colorado lo tallara. El antiguo paisaje también podría ayudar a explicar por qué enormes secciones del registro geológico de Norteamérica parecen haber desaparecido.
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