Bajo las secas tierras de cultivo de Nueva Gales del Sur se esconde una ventana oculta a una selva tropical desaparecida, rebosante de vida de hace entre 11 y 16 millones de años. En McGraths Flat, los científicos han descubierto fósiles conservados con un detalle asombroso—no en rocas típicas como la lutita o la arenisca, sino en sedimentos ricos en hierro que antes se creía incapaces de lograr tal preservación. Minúsculas partículas de hierro rellenaron y capturaron células enteras, preservando desde órganos de insectos hasta pigmentos en los ojos de peces y delicados pelos de araña.
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