El Etna ha desconcertado durante mucho tiempo a los geólogos porque no encaja en ninguna de las tres formas clásicas en que se cree que se forman los volcanes. Un nuevo estudio sugiere que, en su lugar, podrÃa estar alimentado por antiguas bolsas de magma que son empujadas hacia arriba a través de grietas creadas por el desplazamiento de las placas tectónicas. Si se confirma, el Etna podrÃa pertenecer a una rara cuarta categorÃa de volcán, lo que revelarÃa que volcanes mucho más grandes pueden formarse mediante procesos que antes se asociaban únicamente con pequeñas erupciones submarinas.